ORGIA. Se aplica a escenas multitudinarias de sexo en grupo. En los años 70 solía ser el "happy end" de muchas películas. En la actualidad, las pequeñas productoras de bajo presupuesto con destino al vídeo no pueden permitirse grandes gastos, y es una variante algo abandonada. Además, como en todas las escenas en las que aparecen varias personas, es difícil de filmar.
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Fantasía en el cine porno |
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Viernes 10 de agosto, promedia la tarde y estoy tan caliente que apenas mantengo mis manos fuera de mi pantalon. Todavía en la oficina, aunque por poco tiempo más, voy a ver a mi jefe e invento cualquier excusa como para salir en el acto; un malestar repentino o algo así. Salgo a la calle y comienzo a caminar. Mi nombe es Ariel, tengo 38 años, heterosexual y con el cuerpo y la mente plagados de fantasías. Saliendo a la calle, paso por un ciber con cabinas privadas y entro para ver qué onda, buscando incrementar el clima de exitación todavía más. Al cabo de unos minutos salgo, porque no encontré nada que me mantuviera dentro por más tiempo. De nuevo en la calle, decido probar suerte esta vez con una "conference line", ustedes saben, las líneas donde se puede hablar con mucha gente y resguardar la identidad mientras lo decidamos. La presentación de mi aviso está orientado a buscar parejas porque me fascinan los trios; esa mezcla uniforme de cuerpos retorciéndose y gimiendo para el placer de todos. Durante mi incursión por el sistema, encuentro a Débora, una mujer de 29 años que buscaba conversar con hombres. Le dejo un saludo usando una voz sugerente que ya ha rendido sus frutos en otras ocaciones, y que vuelve a funcionar ahora. Pide una conversación en privado, yo acepto y entonces me dice: - Hola Bebé..., mmmh... así que te gustan los tríos y las orgías... Combinamos el encuentro para dentro de 20 minutos en la entrada. El cine tiene un amplio hall que separa la boletería de las salas. Yo me quedo allí y aguardo. Al cabo de pocos minutos, la puerta se abre y una mujer delgada, de cabello castaño claro, enteramente vestida de jean, con botas negras y una cartera mediana entra. Apenas entra nos miramos como si ella y yo ya nos reconociéramos. Para no pasar por desesperado, aunque estaba a punto de estallar a pesar de las dos pajas que ya tenía hechas en lo que iba del día..., busco su mejilla mientras dejo salir un hola. Pero Débora, con un rápido giro de su boca me da un beso en la comisura misma de mis labios. - Uy, cómo estás Bebé...!, viniste. Estás hermosa. Pago las entradas, entramos y los hombres que están por ahí no ocultan las ancias de cojerla allí mismo, haciéndole no sé cuántas cosas con sus miradas. Comenzamos a subir las escaleras rumbo a las tres salas que hay en la planta alta y le pregunto : - conocés ? Mi brazo buscó su cintura pero el vaivén de su cadera dessvió mi mano hasta su culo tan apetecible. No sé cuánto tiempo habremos tardado en subir los veinte escalones hasta el primer piso, sólo sé que ella cerró sus ojos cuando mis dedos resbalaron hacia su concha y tocaron su piel. No lo había notado hasta ahora, pero su jean estaba prendido en la entrepierna por botones a presión, lo cual permitió que mis dedos lograran alcanzar lo inimaginable. Llevé mis dedos húmedos hasta mi boca mientras la miraba a los ojos con una sonrisa. El sabor de su nectar era una mezcla perfecta entre salado y dulce que dió la cereza de que lo mejor aún estaba por venir. Ella se giró y con sus ojos cerrados se abarzó de mi cuello y disparó su lengua hacia mis labios abiertos, a lo que yo respondí acariciando su nuca y tirando levemente de su cabello como para ver su lengua y así jugueteamos hasta que sus ojos se abrieron, rosados como sus mejillas, mientras jadeabamos. - Guau ! Subimos y abrí la puerta de la sala 3 para que ella pudiera pasar, como se espera de un caballero. Dentro, la única luz estaba en la puerta, donde nos encontrábamos ubicados, las butacas estaban ocupadas al parecer sólo por hombres que siemore están atentos a quién pueda entrar. La retuve para que nos quedáramos allí mismo y abrazándola desde atrás por la cintura, ella arqueó su espalda reclinó sucabeza hacia atrás, mientras mi bulto a punto de estallar se estampaba descaradamente contra su culo. Yo no llevaba puestos calzoncillos, por lo que el contacto se sentía casi de piel con piel. Ella llevó su mano derecha hasta mi cabeza y con su lengua volvió a buscar la mía, jadeante y repleta de saliva. Era una hembra terrible y estaba exitadísima. Acompañé el meneo de su cola contra mi pija y el resorte de nuestras lengua remolieando en nuestras bocas con atroces masajes en sus tetas, juntándolas, fregándolas, estrujándolas con desenfado, como queriendo mostrarles a los asistentes, quién tenía el control de aquella situación. El orgasmo de Débora inundó todos los rincones de mi boca y los hombres de la sala jadeaban con nosotros. Ssentí que los gemidos de la película en proyección sonaban apagados ahora y en su lugar, eran los suyos y los nuestros los que prevalecían. El aire se llenó del olor espeso que le dan una decena de descargas de sexo imposibles de contener. Ella abrió entonces los ojos y todavía exitada me dijo: - vamos a la siguiente sala... Salimos de la sala 3, atravesamos un hall grande y abrazados caminamos hacia la sala 5 por un pasillo casi en penumbras. Nos cruzamos con un infierno de travesti que ofrece sus servicios allí. Su nombre es Alejandra y su cuerpo es un delirio absoluto, aún para alguien que prefiere mujeres. Alejandra nos mira y nos sonríe y me dice con vos seductora: - Hola bombón, si necesitan compañía, por favor no se olviden de mí, dale...? y nos arroja un besito mientras desciende. Débora se muerde los labios y terminamos de recorrer los últimos peldaños hasta la puerta de la nueva sala. El ingreso es dirírmos por el frente, o a un costado, por lo que nos dirijimos hasta el fondo, donde hay una baranda que cruza la sala de lado a lado, uniendo los pasillos laterales, y desde donde se puede apreciar todo el auditorio iluminado por los cuerpos rubios e inmaculados que se deshacen de placer en la pantalla. La producción denota un gran despliegue escénico para recrear con estilo un palacio romano de muchos siglos atrás. Dos damas por demás gustosas de deleitarse con los placeres de la carne, reparten su cuerpo con tres gladiadores cada una, dispuestas a dejarse rellenar cada una de sus brillantes y abiertas cavidades. La otra está arrodillada sobre la alfombra y recibiendo caño por el culo a morir mientras con su boca y sus manos atiende a otros dos fornidos e incansables machos que sólo se detendrán cuando estén listos para llenarle el cuerpo con litros de leche hirbiendo. Mi hembra y yo estamos apoyados en la baranda del fondo, como dije. Ella de frente a la pantalla, con las manos apoyados sobre la baranda, las piernas bien abiertas y ofreciéndome su culo para que yo lo tome y lo haga mío ahí mismo. Sus tetas cuelgan dentro de la remera blanca y ajustada que trae puesta, ahora que se quitó la campera de jean que tenía puesta. Yo hago descender mi mano hasta su entrepierna y de un tirón abro los broches de su pantalón, dejando ver a contraluz del reflejo de la pantalla, los pliegues de su mojadísima concha. Se la vé carnosa y se la siente aún deliciosamente mejor. Ella mantiene sus ojos entrecerrados y ella se mueve apenas de lado, con una mezcla de estremecimiento, para dejar entrar dos de mis dedos, los que resbalan sin problema en toda la extensión. Yo entonces, me arrodillo al tiempo que levanto su pierna izquierda sobre la baranda, y de espaldas a la misma, abro mi boca y mi lengua salta como un resorte una vez más, chupando y lamiendo todo a su paso. Sus jugos me impregnan de fragante sabor todo el exterior de mi boca, mis labios y parte de él también resbala hacia mi pera levantada, para facilitar la introducción de mi lengua en su tajo abierto. Con mis manos alzadas y su cuerpo aún más inclinado paso mis mano por debajo de la remera para masajearle los pezones durísimos de sus tetas, ahora más enormes que antes. Podría cerrar los ojos como a mí me gusta pero el placer de ver todo ese espectáculo lo dobla. Mi nueva amiga se mece descontroladamente sobre mi boca y me acaba una vez más mientras jadeando me implora: - aahh...! Qué caliente sos, Bebé !!, cojeme ya, te lo pido por favor... cojeme ahora y acá!! Es una hembra increíble; su vigor parece inagotable, sus ancias de sexo parecen no conocer fin. Me está procurando una mamada que pone mi pija hasta el fondo de su garganta en cada embestida y su campanilla acaricia la cabeza de mi miembro, haciéndome delirar. Es toda una maestra. Sostiene mi herramienta por la base del tronco y la aprisiona entre sus dedos índice y pulgar para que no acabe rápido y su aliento me entibia la bolsa de mis testículos a la vez que oxigena su cuerpo. Ahora me incorporo y la ayudo a levantarse, abro su boca y busco el frenesí de su lengua una vez más, que es generosamente correspondido. Inclinada hacia adelante nuevamente sobre la baranda separo sus piernas y le introduzco en su glorioso capullo la enormidad de mi miembro todavía chorreante de su saliva caliente. Sus gritos ya se escuchan en toda la sala, lo que al comienzo eran gemidos tímidos y ahogados, ahora se transforman casi en alaridos, como si soltara un orgasmo en cada embatida. Los espectadores de la sala, la más grande de todas, han dejado de prestar atención a la película desde apenas instantes después de nuestra entrada. Nadie o muy pocos pueden creer lo que ven y los más osados se van acercando cada vez más, masajeando sus pijas ya fuera de sus pantalones, con la esperanza de tomar parte de aquella escena. Ya perdí la cuenta del número de veces que Débora lleva acabando en esa posición. No hay dudas de lo que goza en esta posición, Es evidente que la hace acabar muy rápido y que disfruta como una llegua en celo. Yo, en tanto doy mis últimos embestidas y ella presiente que será inundada por mi leche como ocurrió con las dos rubias de la pantalla, de hace unos minutos. - Ahh, AAAAAAhhhhh ...!! Uff, te acabo Puta divinaaa ...!!!, son mis clamores, en tanto que ella me susurra: Subimos hasta la última sala, el sonido de los gemidos de la sala que dejamos atrás se entremezclan con los de la próxima, anticipándonos más diversión. De a poco recupero el aliento de mi cuerpo aún tenso. Mi pene, lejos de estar fláxido, recostado levemente hacia la derecha, se mantiene erguido, alerta y todavía babeando unas gotas de semen que resbalan por mi pierna. Detrás nuestro, una procesión de hombres que nos han seguido desde las otras salas. Demasiado tumulto en estos casos no es bueno porque sabido es que esto es un cine y no una casa donde se puedan practicar orgías, así que los empleados procuran mantener el clima bajo control, calmando los ánimos mediante recorridas periódicas por las salas y "corriendo" a quienes no practiquen sexo discretamente. El hecho es que llegamos y por ser la última sala, esta no es tan grande ni está tan iluminada; quién sabe si por un capricho de quién diseñó la distribución del complejo. Pero lo cierto es que los que somos "habitues" del lugar sabemos que esa es la sala más escondida, y que, por estar en un extremo del edificio, es la que menos tránsito tiene, a diferencia de las anteriores, por las que sí o sí hay que pasar para moverse de una a otra. Débora va caminando como en sueños, medio aturdia, un par de escalones delante mío; la distancia y la altura suficiente com para permitirme oler los perfumes que su cuerpo emana mientras camina. Una parte, producto de la escencia que se puso para esta cita, muy dulce y atractivo. Otra, una mezcla de olores provenientes de unas gotas de mi leche que resbalaron de su boca por accidente y de los aromas de sus jugos, impregnados en mi nariz y en mis fauces. Llegamos y recorremos todo el largo de la sala hasta ubicarnos en la última fila de asientos, a dos butacas de la pared, en el últimísimo rincón. Los espectadores que allí se encuentran adivinan que algo sucede o va a suceder porque no es usual ver tamaño contingente entrar a esta sala. Podemos ver fácilmente a algunos acariciándose sobre las ropas, otros con las manos en pleno ejercicio propio o ajeno. Sentados, yo paso mi brazo por sobre su hombro y mi mano izquierda levanta su remera para descubrir sus turgentes pechos, húmedos y a la vez palpitantes. Yo hundo mi cara sobre ese mar de tetas calientes y mi lengua se desvive sobre toda su extensión, mamando sus pezones mientras mis labios sorben cuando pueden, sin control. Levanto mi cabeza buscando su cuello y chupando todo a mi paso. Sus gemidos vuelven si alguna vez se fueran antes. Su sonido faniliar me excita y mi pija se endurece cada vez más. Los hombres que nos acompañaban se han ubicado a nuestro alrededor aunque a una distancia prudente. Ella mantiene sus ojos cerrados como si esa manera le permitiera gozar especialmente más; yo temo que si los abre, se espante y todo se termine. Nos besamos y jadeamos juntos por entre las butacas hasta que me resvalo hasta abajo, abro sus piernas y entonces pongo toda mi dedicación en separar los labios de su vagina muy despacito, acariciandolos con las yemas de los dedos y lamiéndole el clítoris que ya está tan hinchado como una aceituna de carne sabrosa. Mi lengua acaricia el canal de su vagina e inundo de saliva mis dedos para penetrarla. Ella se resvala hacia el filo de la butaca, destraba el resto de las presillas de su pantalón y ahora es como una gran capa al viento, como una pollera inservible, que pone lo mejor de su cuerpo al alcance de mis sentidos. - Ay, así... así, mi amor, ...! qué macho sos, Bebé...!! , qué bien lo hacés, me muero, me hacés desear más de lo que puedo aguantar... ahaaa, ahhh !!! Algunos hombres se acercan un poco y yo apunto a uno de ellos, con una pija más grande que la mía, como de 23 o 24 cms. y le hago señas para que se acerque por detrás de nuestra butaca. Entonces le digo a Débora: - Mirá lo que te traje, Debbie... abrí los ojitos y más que los ojitos, la boquita... - Cómo te gusta la pija, mami...!! Qué hermosa que sos...!! Cométela así, así...!! Mis dedos juegan ahora en su culito y ya han dejado de pedir permiso, soy dueño de su cuerpo. Yo mando y él cede a mis órdenes. Si no la sostuviera con la mano hubiera caído de su butaca, sin fuerzas por tanto deleite. Yo, ni lerdo ni perezozo, aprovecho así a resvalar mis dedos hasta el final y lubrico así su culo cada vez más caliente, preparándola para lo que ella ya imagina y delira con poder sentir, si es que no se desmaya antes, piensa. Mientras tanto, a contraluz, una silueta que parecía de una mujer increíble, con unas tetas enormes y desbordantes y una colita salvajemente parada se acerca por el pasillo. Rubia ella, es Alejandra, la travesti, que atento se acerca a ver qué estamos tramando o mejor dicho, ya ejecutando activamente. Me reconoce y entonces me dice: - Ariel, finalmente se te hizo realidad !! Tantas veces me dijiste que querías vivir esta fantasía que por fin encontraste a una puta llo suficientemente fogoza como para seguirte el tren a vos, mi amor...!! Debbie le pidió a Alejandra que sentase en la butaca contigua y se sentó en la pija de Alejandra, estampándole un beso en la boca y restregando sus tetas contra las de Alejandra. Era un sueño porque a juzgar por las contorciones la pareja, de la cintura hacia arriba, parecía una ardiente escena de lesbianismo. En tanto, por debajo, los movimientos de abajo eran un ritmo inequívoco de la cogida estupenda que Alejandra, en su rol de macho, ahora, le estaba dando a mi amiga. - Ah, Ah...!! Qué buena puta, jugoza, te encontraste Arieito...me decía Alejandra. Qué hembrón me trajiste...!! Acto seguido, Ale, que por trabajar allí conocí amuy bien el ambiente, hizo desfilar uno por uno a todos sus amigos y conocidos, para que Debbie los chupara mientras ella misma se encargaba de saltar sobre la pija del travesti. Yo no aguanté más y me puse a sus espaldas susurrándole muy despacito al oído: - Me imagino que no te vas a negar al placer de sentir mi pija en ese culo estrello y caliente, no mi amor...!!? Mi bestia de carne se hundió entre sus nalgas, que Alejandra se encargó de levantar y abrir para mí, para que yo pudiera cojerla con comodidad y ella sintiera el menor dolor posible. El contacto de las dos pijas en su interior representaba una sensación que Debbie desconocía y eso hizo que lanzara un grito de placer casi interminable mientras descargaba una vez más una catarata de jugos sobre la pija que montaba y perdiera el control, hasta prácticamente caer sobre su amante. Después de cerciorarme de que se enconttraba bien y de que sus fuerzas la habían avandonado sólo momentaneamente, comencé a bombear ese culo espectacular una y otra vez, cada vez con mayor fuerza y ritmo más acelerado, arrancando gemidos desde el fondo de su garganta medio ahogada por las eyaculaciones de tres hombres que hasta ahora le habían dejado su marca, rápidamente ante tanto sexo. Al cabo de incontables minutos, Débora adquirió una perfección todavía mayor en el dominio de su cola y consiguió darle a mi pija unos masajes que provenían del interior de su canal, que me apretaban todo el choto, como exprimiéndolo y entonces : - Aaah, Aaah... Me muero, te lleno, te lleno de leche...!!! y me desaté en un mar de leche caliente dentro su culo, al tiempo que Alejandra abandonaba su contención y le inundaba la concha, descargandose toda. Cuando todo termino, muchos lamentamos que el baño no resultara suficiente para todos los hombres pero Alejandra compartió con Debbie el que tenía reservado para él para que así pudiera higienizarse antes de salir. Yo esperé a Debbie y le ofrcí llevarla hasta su casa pero me dijo que no me preocupara que se tomaría un taxi sobre Corrientes y que llegaría pronto. Quedamos en seguir nuestro contacto por la línea de encuentros que nos permitió esta inolvidable experiencia. Del mismo modo, también le pregunté a Alejandra cuánto me costaría por ese servicio, pero ella muy risueñamente me dijo. - Estás loco, Arielito..? Sabés cuánto hace que esperaba una fiesta así...? Esta mina es increíble, muy caliente y espero que no la pierdas de vista. Para mí fué todo placer, no sé si se notó, jeje...! La tarde se había ido y la noche ya casi terminaba de llegar. Yo, con los ojos medio ojerosos emprendí el camino a mi casa, previo tomarme un café para despejarme un poco. Sólo pensabamos en dormir. |
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La hermana de mi novia |
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Mi nombre es Javi, y a continuación narraré la experiencia sexual más excitante que he tenido en toda mi vida. Todo empezó cuando un buen día, los padres de mi novia me comentaron que si podría pasarme de vez en cuando a lo largo de unos tres días por su casa para comprobar que todo iba bien dado que mi novia, la hermana mayor, estaba estudiando fuera unos meses. No puse ninguna pega, puesto que su hermana pequeña, Laura, habría de quedarse a solas esos días, y la verdad es que desde el momento en que la vi no he parado de pajearme pensando en ella. Laura tenía 18 años, era bajita, morenita, con unos ojazos marrones y una carita angelical. Bien, pues así sucede la cosa: El primer día fue más o menos normal, aunque también me llevé mis sorpresas. Como me pidieron, fui a ver cómo iba todo bien entrada la tarde, a eso de las 20.00, después de telefonearla. Me comentó por teléfono que no hacía falta que fuese, pero insistí, le pregunté que si necesitaba que le hiciese algo de cenar y me siguió el "juego", me dijo que por ella vale si no era una molestia, incluso me ofreció quedarme a cenar con ella y ver qué hacían por la tele. LLegué a casa de Laura, toqué al timbre y no tardó en salir a abrirme: - Buenas.. Me invitó a pasar y lo hice, me dejé caer en el sofá sin saber muy bien qué decir, pero ya se encargó ella: - Madre mía, no se puede estar del calor que hace, voy a ponerme cómoda. Le sonreí y me quedé mirando la tele, con ganas de follármela. Para mi sorpresa, cuando bajó lo hizo con solo una camiseta típica de ir por casa y la parte inferior de un bikini.. No era la primera vez que la veía yendo así por casa, pero estando ella y yo solos me pareció algo demasiado provocativo, aunque no le di mucha importancia. - Tienes hambre? - le dije sonriendo por dentro, pensando en el doble sentido de la frase. Pasamos el rato así, hablando de lo que podíamos, hasta que me levanté a preparar algo de cenar. Ella se mostró muy cooperativa, y se tomaba libertades con una facilidad de la que yo nunca gozaría con ella, tales como pellizcarme y hacerme cosquillas, me estaba poniendo malo. Aproveché entonces para seguirle el juego, intentando no parecer muy descarado. Terminamos de hacer la cena, nos dispusimos a cenar en el sofá de su casa. Procuré sentarme bien junto a ella, puesto que ya parecía existir la suficiente confianza. Tras cenar, me encendí un cigarro. - Eeh, a mí no me ofreces? No sabía que fumase, en fin, por qué no.. - Anda, esto no se lo digas a tu madre que me mata.. - y le di uno. Nos quedamos tirados hombro con hombro viendo la tele, sorprendiéndome de nuevo al apoyar su cabeza contra mi hombro. Mi instinto fue rodearle el cuello con mi brazo y hacer como si nada, lo cual no provocó ninguna reacción adversa a mí en ella. Al poco rato me sentí extraño, la solté y le comenté que se me hacía tarde, que era hora de irme. - Ya te vas? - preguntó con tono triste. - Sí.. Mañana también me paso, si quieres. - Claro que sí, he estado muy agusto contigo. "Y yo, no te jode", pensé por dentro. Salí de su casa medio a regañadientes, pensando en lo que me podía estar perdiendo. Vi que tenía llamadas perdidas suyas, así que la llamé: - Laura? Dime, ¿Qué querías? - Hola.. nada, solo saber si vendrías hoy.. He quedado para ver una pelicula con unos amigos, pero no quiero que se enteren mis padres, si podrias pasarte para ver que todo vaya bien, jaja. La idea de imaginarme a mí pasando la noche esperando a que sus adolescentes amigas y amigos se larguen de una vez me puso algo enfermo, pero no quise negarle el favor. - Está bien.. espero que no me deis mucho la vara. - No, tranquilo.. y si no, pones orden, ¡jaja!. - Jeje, bueno, me paso a la hora de ayer.. - Está bien, ¡hasta ahora! Me pasé por allí a las ocho, al parecer todavía no estaban sus amigos. - Tampoco vendrán muchos, no? - Qué va..solo 4. - Bueno, espero que no lo dejen todo perdido, no me gustaría tener que hacer de chacha. - comenté medio en broma, medio en serio. - Tranquilo, no creo que den problemas.. Al rato sonó el timbre y ella fue a abrirles. Pasaron todos, eran cuatro realmente, pero me extrañó mucho que eran todo tíos. - Laura, tú eres libre de hacer lo que quieras, pero no quiero saber nada de esto como se enteren tus padres.. - Tú tranquilo! si hasta pasado mañana no vienen.. Ya verás como no pasa nada. Me animé a bajar e incluso fumé con ellos, Laura estaba muy suelta entre sus amigos y ellos con ella. Me fijé bien en ellos, estaban muy pendientes de Laura. No me habia fijado, pero ese día llevaba un escote demasiado basto para que pase desapercibido. Podía notar las ganas generales de meterle mano a Laurita. - Uff, un segundo, no aguanto más así, voy a ponerme cómoda. ¡¿Cómoda?! - pensé. No creía que fuese capaz de presentarse ante los chicos como suele hacerlo en mi presencia, pero sí, al rato bajó como ayer, con sólo su camiseta y su bikini ceñido a sus curvas. - Joder Laurita, sí que nos alegras la vista eh? - Comentó Jorge. - Calla, tonto. - DIjo ella. Y se sentó a ver la película en el suelo. - Pero mujer, siéntate aquí con nosotros. - ofreció Ernesto, haciendo gesto a los demás para que se apretasen un poco y la dejasen caber entre ellos. Ella, ni corta ni perezosa, se levantó y se sentó, para mi gusto con muy poca ropa, entre todos esos tíos. Yo estaba en un sillón apartado, con la polla muy dura, supongo que igual de dura que la tendrían ellos. No, no lo supuse, bastaba con echar una mirada rápida para observar cuatro bultos en sus pantalones, algo que ella no tardó mucho en comentar. - Joder qué guarros, ya os habéis empalmado todos? - comentó con una sonrisa. - Laura, no me jodas, es que si bajas así.. - aclararon algunos. - Huy? No puedo ponerme cómoda en mi casa?. - Claro que puedes, pero luego no te extrañes de esto.. - dijo Raúl. - En fin, ahí al fondo está el baño para quién no lo sepa, si quereis cascaros una paja, Yo no podía creer lo que escuchaba, la cosa estaba subiendo muy de tono y yo no sabía que hacer. Eso sí, cada vez veía a Laurita más puta y entregada. - Estaría bien que nos echases un cable, Lauri.. jajaja. - todos rieron ante el comentario de Alfonso. - Pero qué dices, y que me canse.. - Va mujer, ¿qué te cuesta? nosotros no tenemos ningún problema en echarte una mano con lo que sea, jajaja. - Huy sii, seguro que luego iriais contándolo por ahí y tal, ademas yo paso, para eso buscaos a otra, jeje. - sentenció Laura. De alguna manera Laura no se sintió acosada, nisiquiera se alejó de los muchachos, de alguna manera parecía interesarte en el asunto. - Si lo decimos de coña, ya sabemos que las tías no os atreveis con este tipo de cosas, estamos acostumbrados. - Provocó Raúl a Laura. - Claro que nos atrevemos, lo que pasa es que no somos tan guarras como para hacerle una paja a todos nuestros amigos. - Pues demuéstralo si tanto os atreveis. - empezaron a animar algunos. - Huy? A ver si os atreveis vosotros a bajaros los pantalones y pedirmelo otra vez. - Yo me los bajo. - dijo Ernesto mientras lo hacía. Laura no dijo nada, se quedó mirándole el paquete tieso de Ernesto. - Pues yo también. - dijo Raúl. En pocos segundos los cuatro estaban con los rabos fuera, y Laura los contemplaba con una sonrisa cómplice. - Yo si quieres también, Laura. - Me atreví a decirle. Ella, entre risas, pero de alguna forma entregada al juego, dijo que vale, que a ver lo que tenía ahí. - Bueno, y ahora qué? os vais a quedar ahí mirandome con los calzoncilos bajados? - dijo Laura entre risas. - Podrías pajearnos un poco, no muerden! - comentó ya algo fuera de sí Alfonso. - Pajéate tú. - dijo Laura haciéndose la ofendida. Dicho y hecho, Alfonso empezó a masajearse la polla, lo cual imitaron los demás. Yo sencillamente me quedé tirado en el sofá con mi rabo colgando, mirando a Laurita lascivamente. - Va Lauri.. que no vamos a contarselo a nadie, mira lo cachondos que estamos. - comentó Raúl. Todos prometieron no decir nada si Laurita les hacía un trabajito, poco a poco se la veía más decidida. - Venga, chicos, sé que estias cachondos, si quereis disfrutar de Laurita vais a tener que trabajar duro, no quiero ver ni una brizna de tabaco por el suelo en diez minutos. Si me ahorrais la faena, os aseguro que convezco a Laurita para que os ayude con lo vuestro, - ¿vale, Laurita? . Le pregunté lasciva y dominantemente. - ¡Vale! - Eso sí, ya os lo ha dejado clarito, como conteis algo por ahí yo mismo me encargaré de encontraros y ajustar cuentas. - Sí..sí, tranquilo tío.- Dijeron algunos titubeando. Se pusieron a la marcha, a limpiar todo lo que habían ensuciado. Mientras, con Laura sentada en mis piernas y en mi rabo, empecé a acariciar sus piernas, mirándola deseoso a los ojos. Ella se dejaba hacer, se la veía un poco cortada pero entregada. No dudé en besarla, bruscamente pero sin llegar a resultar bruto. Le gustaba, su respiración se agitaba. Los muchachos se morían de envidia. La aparté un poco a un lado, cogí su mano y la acerqué a mi pene. Lo cogió, sabía manejarlo bien. En breve empezó a cascarme la paja de mi vida, mientras la besaba apasionadamente. Yo jadeaba como un cerdo mientras le metía la lengua hasta el fondo de su boca, mordía sus labios y apretaba sus nalgas. - Está bien. - dije yo haciéndome con el mando. - No os paseis con la chavala, tratadla con cuidado y preguntadle antes de hacer cualquier cosa, ella decidirá si quiere o no. Raúl se acercó con su polla en la mano: - Laurita, me pajeas a mí un poco? - Claro tonto. Laurita se levantó y se sentó en el sofá grande, indicando a los chicos que se acercasen. - ¿Podemos comerte las tetas y el coño? - preguntó Ernesto. - Claro que sí! Enseguida se le echaron todos encima, yo intenté hacerme mi sitio, pero les dejé antes disfrutar un poco, observando lo guarra que se veía a Laurita rodeada de sus amigos medio en bolas. Le subieron la camiseta hasta dejar sus tetas al descubierto, se las masajearon, las besaron, las chuparon, todos y cada uno de ellos. Raúl le bajó el tanquita del bikini y lo dejó por ahí tirado. Enseguida se colocó y empezó a comerle el coño. - uff, síi..ii - gemía Laurita. Estaba cachondísima, me ponía la polla a reventar de verla así. Ernesto y alfonso estaban sentados cada uno a un lado y Laura los pajeaba al mismo tiempo con cada mano. Jorge, completamente desnudo, se puso de pie en el sofá entre los dos tíos, justo delante de laurita, y se acomodó apoyando sus manos contra la pared, de manera que su polla quedaba a escasos centímetros de la boca de Laura. Laura estiró el cuello y se la metió en la boca, comenzando a succionar y a lamer en círculo como una piruleta. Yo no perdía detalle mientras me pajeaba, hasta que comprendí que tenía que volver a tomar el mando para que no se me fuese la cosa de las manos. - Un segundo, aquí todos queremos gozar un poco. Vamos a turnarnos con la chica porque yo llevo aquí un buen rato sin hacer nada. Ven aquí, Laurita. Laura, sacándose la polla de Jorge de la boca, me obedeció y se acercó hasta donde yo estaba, le dije que se sentase de rodillas en medio del salón. y que fuera pajeándonos y chupando pollas en orden de manera que más o menos recibiéramos lo mismo. No puso pegas, yo me puse el primero, de pie, sosteniéndome la polla con una mano delante de ella, se la acerqué a los labios. Ella me miraba alzando la mirada, muy lasciva. Hice presión con mi polla en sus labios, pero ella no los abría del todo, juguetenado. Se la restregué por sus labios húmedosy por su cara, sus amigos ya se estaban situando y Laura extendía sus manos hacia dos pollas que debía pajear. - Abre la boquita anda.. - Así? - preguntó inocente Laura. - Así, así.. Empecé con un mete saca lentito en su boca, esforzándome en vivir al máximo la situación, notando mi rabo abriéndose paso entre sus labios. - Tío, deja que nos la chupe un poco no? - comentó Ernesto. - Toda tuya. Quería follármela ya, pero no sabía si estaría dispuesta. - Oye, Laurita, te apetece follar un poco con nosotros? jeje. - le pregunté sin tapujos. - mmm....Vale! jaja.. pero por el culo no, eh? - Tú marcas los límites, nena. - le dije yo. Fui a por un condón, aprovechando para comentarle a sus amigos que si querían probar su coñito ya podrían haber traído unos cuantos. Afortunadamente para mí, no tenían ni uno. Me pidieron por favor uno, a cualquier precio, incluso algunos pensaron en ir corriendo a comprar unos cuantos. Yo, para hacerme con el privilegio de ser el único en follarla, al menos en ese momento, me encargué de hacer que así fuese: - Ni hablar, el que salga por esa puerta no le vuelve a poner una mano encima a Laurita, al menos hasta que yo me vaya. - Va, dejadlo ya, no seais abusones que ya bastante estoy haciendo dandoos gusto con pajas y mamadas... - Dijo Laura. Los chicos, un poco decepcionados pero enormemente cachondos, lo aceptaron y seguimos con la fiesta. Me enfundé mi condón, orgulloso, mirando desde lejos a Laura, agachada en el suelo, con cuatro tíos a su disposición, impacientes por introducir sus rabos en sus bocas. Se la veía con experiencia, no tenía ningún problema en mantener el ritmo de sus dos pajas a la vez. Observaba su culo, sus tetas babeadas, su barbilla repleta de saliva y líquido preseminal, la situación no era la esperada pero me ponía más que cualquier otra cosa en el mundo. - Laurita..quiero probar eso ya.. jajaja, ya me entiendes. - Le comenté, interrumpiendo sus trabajitos. Me acerqué, los chicos se separaron un poco y la coloqué de espaldas a mí. - Sientate en plan perrita, vosotros acomodaos como podais mientras me la follo. - ordené. Laura ya estaba colocada como una perrita, alzando su culo para facilitarme la entrada. Ernesto se colocó rápidamente en su cara, delante de ella, medio sentado, de forma que podía follarle la boquita. El sonido de la polla de Ernesto abriéndose paso a un ritmo frenético en la boca de Laurita, me puso a mil doscientos e hizo que yo, agarrándola del culo, me abriese paso entre su coño de una sola embestiada, la cual encadené con muchas más a un ritmo cada vez más basto. Laurita balbuceaba, con una polla en su boca: - Así, dame rápido, sí....uffff... dame, dame, dame.. Estaba hecha una puta, estaba haciendo mi sueño realidad, me la estaba follando, y bien agusto. Ernesto perdió su turno, ahora Laurita solo chupaba, uno a uno, por turnos, las pollas de Raúl, Jorge y Alfonso. La estabamos follando entre todos, yo me encargaba de follarle el coño y los chicos de follarle la boca. Algunos sostenían la cabeza de Laurita mientras daban embestidas utilizando su boca como si fuese su coño. El que estaba ahora en su boca era Alfonso: - Joder, que me corro..ufff.. toma guarra...toma... uff - Córrete en mi boca si quieres, jajaja. - Dijo Laurita apartando un poco la boca para poder hablar. - Sí.. es lo que quiero, buah... toma polla, qué boquita...ufff....!!!! - gritaba Alfonso fuera de sí, mientras eyaculaba. Yo me ponía más bruto con la situación, estar ahí follándomela a cuatro patas delante de sus colegas mientras uno de ellos se corría sin tapujos dentro de su boca era lo más, incluso escuchaba como se le iba llenando la boca de esperma y el hecho del mete saca en su boca sonaba al de un desatascador desatascando el wc. Alfonso, una vez terminó bien a fondo, dejando que Laurita le succionase toda la polla, se tiró en el sofá a esperar a que terminasen sus colegas. Laurita escupió su corrida al suelo, pero no pareció darle mucho asco. Por la barbilla le recorría ya un grumoso pegote de semen. - Ahora voy yo, tíos, quiero correrme en tu cara Laurita! - dijo Raúl. - Bueno, pero luego limpiais vosotros eh? jajaja - comentó Laura. El tío se puso delante de ella a cascarse su paja del siglo, ayudándose de los labios húmedos de Laurita. A mí ya me vencía la situación, estaba dándole a un ritmo muy frenético y veía venir mi momento cumbre. Pero no quería dejar insatisfecha a Lauri, tenía que aguantar unos minutos más. Raúl se masturbaba también frenéticamente con medio rabo en su boca, jadeando y sudando como un cerdo. - Me corro, nena... en toda tu cara!! oohhh, ufff!!! ahhh.... Mientras Raúl salpicaba toda su cara y sus labios con su esperma, yo empezaba a notar que el momento de mi corrida llegaba, cuando los gemidos de Laurita me dieron esperanzas. Se corrió como una perra, mientras la llenaban de semen y yo me la follaba bien agusto. - Ha sido increíble, uffff... qué pasada..- comentó Laurita con tono de satisfacción. Una vez dió por entendido que se había corrido del todo, salí de su coño, tiré el condón al suelo y me acerqué a su cara, ella se arrodilló para recibirme mejor, observé su cara. Tenía la cara llena de salpicadas de esperma, por todos los labios, barbilla, gotitas en su frente, nariz y mejillas. Empezó a pajearme lentamente, yo me dejaba hacer, pero Jorge se me adelantó: - Buah, que no aguanto más, déjame, déjameee! Me aparté bruscamente y el chico empezó a masturbarse descaradamente en su cara, restregandole el capullo por las mejillas y los labios, mientras se corría: - OOOH, ooooh!!! esto es brutal! madre mía, toma perra, toma.... - exclamaba mientras se descargaba en su cara. Varios latigazos de esperma se le quedaron pegados a Laura en las mejillas, uno muy grueso justo debajo del ojo, que le goteó hasta las tetas y el resto fue a pararle a las orejas y el pelo. . Ayyyy, el pelo no...que se me queda echo un asco... - se quejó Laura. - Lo siento tía, buah..qué corrida. - Dijo satisfecho Jorge, mientras agitaba su polla en su cara, salpicándole las últimas gotas en la frente y en sus tetas. - Ahora yo, ahora yo!! - Dijo gritando Ernesto mientras se acercaba corriendo con polla en mano y pajeándose fuera de sí. - Cuidado donde apuntas.. - dijo laura. - TÚMBATE UN POCO, UFF.. ME CORRO, quiero corretme en tus tetas perrita! - Ya voy, ya voy.. - dijo Laurita, medio tumbándose, sacando pecho y echando la cabeza atrás. - UFFF, ME CORRO TÍA, buahh..toma..en todas tus tetas.. ufffff!! - dijo gozando como un cabrón, pajeándose en contacto con sus tetas, dejándolas repletas de semen que empezó a chorrear hasta su ombligo. Cuando terminó, echó para atrás la cabeza de laurita, puso sus cojones y su polla apuntando a su boca practicamente por encima de su cabeza, y se la metió un par de veces en la boca para que se la dejase bien limpia. - Bueno, ahora sí que voy yo. - Dije. Era mi turno, iba a descargarme después de estar una hora con la polla a reventar, iba a correrme como nunca, le iba a vaciar mis cojones enteros en su boca y en su cara. - Tendrías que verte Lauri, me pones muy cachonda así. - Le dije. Empecé a pajearme lentamente, ella acercó su cara y se la metió ella misma en la boca. Empezó a hacerme una mamada como solo ella sabía, mientras yo contemplaba su rostro lleno de semen, todo salpicado, hasta en las orejas. Su pelo estaba completamente deshecho y algo húmedo de esperma, pero no me importó acariciárselo un poco. - Buah, laurita déjame que me pajee yo que me corro ya, ufff...UFFF.... - Va, que se me está secando esto ya y da un poco de asquito, jajaja! - dijo Lauri, totalmente deshinibida. - Abre la boquita nenaaahh, UFFFF!!! Abrió su boca mientras me miraba esperando mi corrida, empecé a soltar un latigazo tras otro de esperma, unos se colaban en su boca, sacaba la lengua manchada también de semen, le salpiqué el ojo izquierdo, ya ni se le notaba con todo el semen que llevaba encima, salpiqué mejillas, frente, pelo, nariz, hombros... Era un espectáculo verla, fue corriendo al wc para mirarse en el espejo: - Madre mía, como me habéis puesto.......... tengo que ducharme - Dijo ella. Sus colegas, muy satisfechos, se despidieron de ella, ofreciéndole repetir algún día, sin esperar nisiquiera a que se limpiase el semen. Yo me quedé hasta más tarde, la contemplé más tiempo en su estado, viéndola como la más perra de todas. Pero me volvía loco, me la quería volver a follar |
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| La viuda de Alfonso | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
La viuda de Alfonso
Hola soy Laura y a dos semanas de la muerte de mi esposo tuve que hacer frente a la empresa que el lideraba, herede sus millones también la responsabilidad de dirigir sus negocios. En la primera reunión con sus socios minoritarios pude ponerme al tanto de un convenio con una empresa multinacional para cerrar un trato que nos dejaría bien posicionados económicamente. Todo muy técnico para mi, pero lo que si tenia en claro es que tenia que convencer a estas personas para que nos dieran su apoyo y confianza. Sin perder el tiempo arregle un encuentro con esta gente, seria en mi propia casa, donde las comodidades de la mansión, sumadas a el empeño de mi parte para que se sientan cómodos, ayudaría a llegar a cumplir con el objetivo sin ninguna duda. Eran las 17 hs. Del día sábado, la reunión estaba por concretarse por lo tanto me vestí para impresionarlos, un vestido azul muy bonito que llegaba un poco mas arriba de mis rodillas, no era despampanante pero si dejaba apreciar mis hermosas curvas, decidí no usar corpiño para que puedan notarse mis pezones a través de el. Unos minutos pasadas las 17 hs. Sonó el timbre estaba ansiosa por lo tanto mande al mayordomo a preparar la merienda mientras yo personalmente atendí la puerta. Eran dos hombres de unos cuarenta y pico de años bien vestidos y apuestos, lo que me alegro bastante, con una sonrisa les di la bienvenida . _Buenas tardes señores vienen para la reunión los estaba esperando pasen por favor. Me dieron la mano y se presentaron como Luis y Hugo. _Con permiso no sabía que Alfonso tenía una hija tan linda. Me sonroje en un principio, y tuve que aclarar la situación, después de todo era demasiado joven para que alguien imaginase que ya era viuda. Era de esperar la expresión de asombro en los rostros de estos señores, de seguro pensaron en lo afortunado que era mi marido en tener de mujer a alguien como yo, de hecho si que lo era, pero ahora era libre como el viento. Trataba de olvidar pronto los años de tormento donde era sometida sin mi consentimiento al sexo en todas sus variantes. Esta era mi oportunidad para demostrarme a mi misma que si estoy capacitada para realizar cosas importantes. Y esta tarde me propuse lograrlo cueste lo que cueste. -Si no les parece mal nos ubicaremos en el jardín de atrás., el día esta hermoso, allí estaremos cómodos. El te no se hizo esperar, y sin perder el tiempo Hugo saco de su maletín papeles y cláusulas que no alcancé bien a entender, ya me habían advertido los socios de la empresa que estos capitalistas era duros de roer. Cuando las cosas estaban poniéndose difíciles, y los proyectos que les estaba mostrando no alcanzaban a convencerlos, decidí poner en marcha el plan B. De seguro ustedes ya se imaginaran de que manera lograría ganarme la confianza que faltaba para convencerlos. Al acercarme a Luis para explicarle algunos puntos de la propuesta, apoye como sin darme cuenta una de mis tetas en su hombro, la reacción fue instantánea, y una de sus manos se poso en mi cintura, para bajar lentamente hacia una de mis piernas. Hice como si nada ocurriera, y seguí con lo mio, pero Hugo si se dio cuenta y creo que desde el otro lado de la mesa se sobaba la entrepierna. La mano de Luis subió por mis piernas y alcanzo a rozar mi conchita, un escalofrío corrió por mi espalda, y un gemido que no pude disimular escapo de mis labios. Pare con las explicaciones técnicas del contrato, para cerrar los ojos y entregarme a las suaves caricias que me estaban dando a través de la tanga. Sus manos exploraban en forma circular mi clítoris, que ya habían mojado mi ropa interior. Estaba casi inmóvil dejando que la excitación creciera mas en mi, cuando sentí la presencia de Hugo tras de mi, me cogió de la cintura atrayéndome hacia él y haciendo que notase su polla dura como roca. Comenzó a frotarse en mi culo en forma descarada mientras me susurraba al oído. _Chiquita preciosa tenes un cuerpo de ensueño, de solo mirarte se me pone dura, voy a disfrutar mucho metiendo mi pija en tu culo, porque de esta no te salvas mi niña. Ante tanto afecto yo también empecé a frotarme en ellos, e instintivamente toque a través del pantalón la polla que empujaba mis nalgas, era larga y gruesa, pude imaginarla tratando de entrar por mi apretado culito, calentándome mas y mas. No podía concentrarme en mi objetivo, mi estado hacia mas que evidente que esa tarde necesitaba de una pija dura y gruesa. Luis entretanto me sobaba los pechos, se notaba que tenía práctica porque a veces los apretaba como si los estuviera amasando y otras solamente los rozaba. Besaba mi cuello arrancándome suspiros, luego sus labios buscaron los míos.
_"A ver mi chiquita preciosa, a ver a qué huele esta carita de ángel?".
-Supongo que huelo a muchacha, dije fingiendo inocencia.
_"estás equivocada, yo creo que hueles a niña linda, hummmmm, qué rico hueles". Y esa carita de ángel que tienes me deja la sensación que estoy manoseando a una colegiala adolescente. No estaba tan equivocado, a punto de cumplir 19 años era todavía una adolescente, bien entrenada en materia de sexo, lo que me convertía en una niña muy puta. Tomando mi mentón con una de sus manos me estampo un beso casi desesperado, su lengua y su saliva invadían mi boca, que rico besaba, nuestras lenguas se entrelazaron en una danza erótica, los tenia extremadamente excitados, esta era mi oportunidad para tomar el control de la situación, de seguro estarían dispuesto a todo a fin de poseerme. Me aparte de ellos y les dije sonriendo.
_Señores creo que llego la hora de cerrar el trato, nada mas su firma aquí, y yo estaría dispuesta a cumplir sus mas perversas fantasías. Desnude mis pechos para que puedan apreciar la mercadería, que estaban a punto de comer. Firmaron y presurosos se acercaron a mi, les ofrecí dirigirnos dentro de la casa, al estudio precisamente, allí estaremos mas cómodos y a resguardo de la mirada del mayordomo que de seguro se estaría masturbando tras los arbustos. Mientras caminábamos al interior de la casa pude sentir como sus manos tocaban mi culo, como niños que no pueden esperar estrenar un juguete, y sus rostros transformados en una mueca que reflejaban un morbo y una perversidad pocas veces vista. Estaba segura que esta vez si sentiría el rigor del sexo brutal en manos de estas dos bestias hambrientas de carne, joven y hermosa como la mía. Una vez dentro del estudio las cosas se pusieron a mil revoluciones, Luis que estaba junto a mí se poso sobre uno de mis muslos y recorrió un corto camino que lo llevó sin muchos obstáculos a tocar mi concha. Me besaba el cuello y yo me entregué a besarlo también, agarraba su pene aun dentro del pantalón y lo apretaba con la mano. Y Hugo obsesionado con mi culo se acomodó a mis espaldas y mientras me agarraba ambas nalgas con una fuerza deliciosa, empecé a sentir como un trozo de carne con la punta húmeda comenzaba a dibujar un recorrido por sobre mi culo. Mi tanga voló de un tirón y se rasgó en dos. Al mirar de reojo pude observar lo descomunal del tamaño de su verga, que se acomodo entre mis nalgas refregándose de arriba hacia abajo, como masturbándose en ellas. _O Laurita sentí como mi pija esta ansiosa por entrar en tu culo, no lo podes negar, tu culo es un espectáculo con una armonía perfecta entre lo delgado de tu cintura y lo rotundo de sus fabulosas piernas, qué manjar para mis ojos! Ya sin mi vestidito ni mi tanga estaba completamente desnuda, a merced de sus manos ansiosas de tocar mi cuerpo. Luis se encargo de saborear mis pechos, medianos pero suculentos, coronados por unos pezoncitos pequeños y puntiagudos, que engullo golosamente. Me retorcía de placer, estos hombres si que sabían lo que a una mujer les gusta sentir. Perdí la cuenta de los minutos que llevaban acariciándome y apoyándome. Solo se oían los chasquidos de sus lenguas sobre mi cuerpo y mis gemidos de nueva puta que por primera vez sentía dos bocas al mismo tiempo. Sin mediar palabras me dirigí hasta la bragueta de Luis, baje el cierre del pantalón y como impulsado por una catapulta salto su instrumento golpeándome la cara, era casi tan inmensa como la de Hugo. Hambrienta de esa carne engullí golosamente, primero el glande húmedo y gordo, para después tragármelo en su totalidad, ya me estaba habituando a tragar pollas hasta mi garganta, Hugo no quería quedarse atrás y empujaba su mástil al costado de mis labios, que de seguro mi boquita no alcanzaría albergar las dos al mismo tiempo. Me estaba luciendo en lo que hacia, chupaba, lamía, tragaba, y con mi otra mano masturbaba al otro, uno por vez, me deleitaba con ellos, seguramente los dos estarían gozando como nunca, con la terrible mamada que les estaba propinando. _Anda Laurita mmmm… lo haces tan bien, nunca pensé que una niña como tu, chupara tan rico ahhh mmmmm. Les miraba a los ojos mientras chupaba, eso los excitaba de sobremanera, sentí verdadera adoración hacia aquellas trancas. Me gustaba tanto sentir sus erectos penes dentro de mi boca, y con mis manos acariciaba sus testículos, me gusto tanto la forma que tenían que me saqué el pene de la boca durante unos segundos para poder meterme los testículos en la boca, sentir su forma ovalada entre mis dientes, juguetear un poco con ellos masajeándolos con mi lengua, llenándome la boca con sus huevos. _Ahhh pendeja jamás nadie me hizo estremecer como lo estas haciendo vos ahora, mmmmm tu hermosa boquita si que sabe jugar con vergas ahhhh ahh. Me incorpore y de un solo empujón recosté a Luis sobre el amplio sofá, camine en forma sensual hacia el, y abrí mis piernas para acomodar mis rodillas, a ambos costados de su cintura, de modo tal que su pene quedo a la altura de mi conchita, mis ganas de sentir tremenda verga dentro mío eran irresistibles. _Señor Luis voy a demostrarle que soy una jinete muy buena, merecedora de su polla. Agarre con mis manos su tronco e introduje la punta del glande dentro mío, era tanta la lubricación de mi concha que el mismo se deslizo por completo, hasta quedar solamente sus huevos fuera. Comencé a moverme de arriba hacia abajo, tragando, devorando su polla, el no se quedo atrás y con bastante ritmo me la metía por completo para después sacarla casi en su totalidad, sentía sus huevos golpear en mis nalgas. Estaba disfrutando a pleno, Luis sabia coger muy bien, con movimientos circulares su pija estaba haciendo estremecer mi conchita, que hervía de placer. A un costado Hugo se masturbaba sin perder detalle de la situación. Lo mire como invitándolo a unirse a nosotros. _Venga señor Hugo, no se me ponga celoso que para usted también hay. Sin parar un instante de moverme agarre la tranca de Hugo y me lo metí lentamente en la boca, pasando mi lengua por el glande y por su diámetro, y comencé a mover lenta y rítmicamente su prepucio hacia adelante y hacia atrás, sintiéndolo crecer todavía mas en mi boca, Hugo comenzó a gemir y eso me excitó más todavía, noté cómo él cerraba los puños, cogiéndome entre sus dedos mechones de pelo, y supe que le estaba gustando, así que lo hice más rápido... pero paré pronto, porque deseaba descubrir los entresijos de aquel pene, recorrer hasta su último rinconcito con mis labios. Agarro mi cabeza desde la nuca y comenzó a meterme su pija en la boca en forma violenta, literalmente me estaba cogiendo por la boca, si que estaba excitado. Luis no mermaba su ritmo y con sus manos abrían mis cachetes, luego introdujo uno de sus dedos en mi apetecible culo. Se sentía muy bien su dedo explorando mi apretado orificio, se sentiría mucho mejor con una verga dentro. La idea paso como una ráfaga por mi pervertida mente, una pija estaba dándome un placer indescriptible, que se sentiría tener otra pija en mi interior, de seguro doble placer. De solo pensarlo, sentí como un terrible orgasmo invadía mi cuerpo, mis jugos empaparon la tranca de Luis que no paraba con sus embestidas. Sin lugar a dudas ya estaba decidida, tenía que probar dos pijas dentro mío. El estudio era solo gemidos, de los tres, este estudio que de seguro se firmaron varios contratos cuando aun vivía mi marido, estaba yo debatiéndome con dos pollas, y estaba saliendo airosa, me estaba convirtiendo en la mejor puta del estado. Pare de chupar la pija de Hugo y lo mire directamente a los ojos. No dije una sola palabra, pero mi mirada, pedía a gritos que el metiera su pija en mi culo. Se ubico tras de mi deleitándose con mis movimientos de puta en celo, literalmente era yo la que me cogia aquella pija. _Laurita estas tan caliente, y al ver tu hermoso culito mi pija da brincos de alegría, al fin voy a probarte. Estaba fuera de si, la poca cordura que me quedaba se había esfumado, entonces le implore. _Vamos cabron!!!!!, métemela de una vez que mi cola esta ansiosa, vamos sin recelos, meta su verga en mi predispuesto culo. Y entonces él me penetró suavemente. Su capullo empezó a abrir el agujero poco a poco, siguiendo unos movimientos basados en enculadas muy suaves. Cuando él progresaba yo me retiraba, de manera que pronto comprendió que era yo quien mandaba y quien organizaba la penetración. En unos pocos movimientos, había introducido su capullo dentro de mi culo y superada la resistencia inicial, de manera que con un poco más, me encontré con toda su polla dentro sin haber sentido dolor ninguno. Era la primera vez en que me invadían dos hombres a la vez, y con el meneo rítmico, me vino un segundo orgasmo. Mi culo estaba al rojo vivo, creía que me iba a estallar, cada vez aceleraban más el ritmo, Las dos pollas a la vez se movían como dos pistones, y yo me sentía en el paraíso. _Vamos pequeña mueve tu culo, que te lo estoy reventando, siente como mi tranca llega al fondo, vamos sigue así que te encanta.
Mis gemidos parecían gritos, Hugo metía sin piedad su pija, se paraba en punta de pies para meterse mas en mi, sus huevos golpeaban mis nalgas, y la tranca de Luis que nunca paro el ritmo. _Eso es, malditos, cojanme, no paren muévanse dentro mio, quiero sentirlos moviéndose dentro mio!!!! La tranca que tenia enterrada en el culo, de pronto paro de moverse lo que me hacia presumir que Hugo estaba pronto a correrse, esa pija tiesa y dura quedo inmóvil dentro mio, sentí como latía como con vida propia, y en cada latido descargaba un chorro de tibio esperma en mi interior, si que era abundante, de esa forma quedo besando mi espalda, balbuceando frases que no entendía. Luis no pudo resistir mucho tampoco, acelero el ritmo de mete y saca, y en forma abrupta se aparto de mi, y coloco su pene empapado de mis jugos vaginales cerca de mi cara. _Laurita quiero que te metas mi pija en tu boca, quiero descargarme allí, por favor que no aguanto mas!!!! La trague golosamente, y casi al instante borbotones de esperma llenaron mi boca, que de pequeña que es, dejaba escapar leche por los costados. Quedaron los dos recostados al lado mío, sumamente fatigados, después de tamaña experiencia, cuando pudieron reponerse se cambiaron en forma presurosa. Comentaron que se les hacia tarde para otra reunión de negocios, y que se iban totalmente satisfechos, por lo concretado esa tarde. Los acompañe hasta la puerta, y los bese en los labios, agradecida por todo lo recibido. Después de todo resulto bastante bien para ser una principiante en los temas de acuerdos empresariales. Esa es la historia de Laurita una chica que afronto sola los embates de la vida, resolviendo con valentía cuando las cosas se ponían difíciles, como lo demostró aquella tarde. Gracias a mis amigos lectores que escribieron a mi correo pidiendo la continuación de este relato (el funeral de Alfonso), espero no defraudarlos. Hasta la próxima… |
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